Por:
María José Posada
Comunicadora Social y Periodista
Guionista y productora

Durante un mes un equipo de más de 60 personas (días con 90 personas y más), convivió en el rodaje de Dos Mujeres y Una Vaca en el Huila. Muy pocos nos conocíamos, menos aún éramos siquiera amigos. Nos esperaban largas horas de duro trabajo desde el amanecer hasta el anochecer, comiendo en la misma mesa, para algunos durmiendo en el mismo cuarto, con temperaturas altas y bajo el sol, cambiando de locación con frecuencia y rapidez, espantando mosquitos y lidiando con los inconvenientes propios del rodaje.

Si trabajar en equipo se dificulta en condiciones normales, en éstas mucho más, pues se suma la presión de cumplir con el número de escenas previsto para cada día y con el total previsto para el tiempo total destinado al mismo. Un mes. Ni un día más y ojalá algunos días menos.

Se exacerban las susceptibilidades, se pisan callos, se entromete cada uno en el territorio del otro. Hay que tener sabiduría para lidiar con ello y Efraín Bahamón la tuvo. Los productores tratamos de mantener al director al margen de los problemas del día a día, de ofrecerle soluciones viables dentro del presupuesto y el cronograma, pero es el director quien debe unir en armonía a todos los grupos: fotografía, SDQarte, dirección, técnicos, actores, extras y productores.

La paciencia de Efraín es enorme, su calidez infinita. Su humildad al reconocer que este era su primer largometraje y que podía aprender de los demás y transmitir a la vez sus conocimientos fue clave para lograr llevar a feliz término y don dos días menos, el rodaje.

“Lo más importante es lograr una comunicación, sé de personas que han hecho películas y se siente que las películas son frías o los resultados no son los esperados, precisamente porque no hay ese nivel de amistad que es necesario para que uno pueda decir las cosas o le puedan decir las cosas a uno, eso es mucho más importante que el elemento presupuesto. Entonces cuando tienes un equipo que te conoce, que te quiere, que está dispuesto a apoyarte, pues uno sabe que puede comunicarse y eso es fundamental. Un actor puede entorpecer una situación si uno no se comunica con él, un técnico puede arruinar una situación si uno no se comunica con él. Allí había algo de compinchería, de amiguismo, de camaradería que ayudó muchísimo a que la cosa fluyera. Eso fue fundamental para que la película llegara a buen puerto.”  Efraín Bahamón.

Dirección, Cámara y edición: Chepe Calderón Gómez Fotografía: Mauricio Esguerra Pardo

 

 

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