Por:
María José Posada
Comunicadora Social y Periodista
Guionista y productora

Dos Mujeres y una vaca, tiene mucho del universo de Efraín Bahamón, en el que se evidencia la influencia de las mujeres que lo han acompañado en su vida familiar. En varias entrevistas ha manifestado que parte de las vivencias de su madre están inmersas en la trama. Frases que él recuerda en boca de ella, el haber sido una mujer desplazada, el haber sacado adelante a una familia numerosa en la que hay varias hermanas. Ese universo femenino está presente también en la concepción de los personajes para lo que, como él mismo manifiesta, tuvo que meterse en los zapatos de estas mujeres, explorar ese lado femenino, que como bien reconoce, todos los hombres tienen dentro. Su esposa Ángela Botero, también ha sido parte de esta historia, con la lectura juiciosa del guión y el aporte a la representación de las expresiones emocionales de las mujeres, además por supuesto, del apoyo incondicional para la realización de la película.

“La vida de los hombres gira alrededor de la relación que establecen con las mujeres. De hecho en esta película, sin que caigamos en el cliché, los hombres son malos. Está el Paramilitar, está Pastor, que parece que se unió a los paramilitares, y las mujeres encarnan el sustento. Es una película matriarcal, me parece que la historia de Colombia es eso, los hombres toman las decisiones pero son las mujeres las que sostienen el hogar, y eso va desde la vida cotidiana, la vida familiar hasta la vida del país.” Efraín Bahamón.

Dirección, Cámara y edición: Chepe Calderón Gómez Fotografía: Mauricio Esguerra Pardo

 

 

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